Un artículo de Sergio M.Potenciano - @Sergipoten19
Corría el año 2009, aquella primera temporada en el banquillo de Pep Guardiola y la que a su vez era el debut del técnico en la máxima categoría de nuestro fútbol. Tras un año de logros deportivos y habiéndose ganado el respeto y admiración de todos sobre el terreno de juego, el conjunto azulgrana encaraba el mes de Mayo, mes en el que se jugarían el todo o nada, la excelencia deportiva o un simple año de buen juego.
